DORA CASANOVA · INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Cómo saber qué metodología corresponde a tu investigación

Conecta pregunta, información, diseño y análisis para elegir una metodología pertinente y viable, sin empezar por una técnica aislada.

1. Empieza por lo que necesitas conocer

La metodología debe ayudar a responder tu pregunta. Elegir una encuesta porque parece sencilla, o una entrevista porque resulta familiar, puede llevarte a obtener información que no resuelve el problema planteado.

Pregúntate si necesitas describir una distribución, examinar relaciones, comprender experiencias, interpretar documentos o abordar otro propósito. Estas necesidades orientan las decisiones, pero no determinan por sí solas una receta metodológica.

Evita elegir por etiquetas

Nombrar un enfoque no basta para justificarlo. Explica por qué ese enfoque resulta pertinente para tu pregunta, cómo se relaciona con el diseño y qué tipo de evidencia necesitas. La justificación debe ser consistente con tu disciplina y con las fuentes metodológicas que adoptes.

2. Conecta las decisiones del estudio

Construye una secuencia de decisiones explícitas:

  1. Pregunta: qué quieres responder y con qué alcance.
  2. Fuentes o participantes: dónde se encuentra la información relevante.
  3. Selección: qué criterios usarás para incluir casos, documentos o participantes.
  4. Producción o recolección: cómo obtendrás la información.
  5. Análisis: cómo transformarás esa información en una respuesta fundamentada.

La técnica no es todo el método

EJEMPLO HIPOTÉTICO

Si buscas comprender cómo se experimenta un proceso formativo, una entrevista podría aportar relatos relevantes. Aun así, tendrás que justificar a quién entrevistarás, qué explorarás, cómo analizarás los relatos y qué límites tendrán tus interpretaciones.

Del mismo modo, reunir números no garantiza que puedas explicar causas. El alcance de tus conclusiones depende del diseño, de la calidad de la información y de las decisiones analíticas.

3. Revisa viabilidad y responsabilidad

Qué puedes hacer con tus recursos

Considera tiempo, acceso, conocimientos técnicos y recursos disponibles. Un diseño ambicioso que no puedes ejecutar necesita ajustes. Reducir el alcance con una justificación clara puede ser más riguroso que mantener una promesa inviable.

Cómo cuidar el proceso

Identifica las autorizaciones, las consideraciones éticas y el tratamiento de datos que correspondan a tu estudio y a tu institución. No recolectes información sin haber aclarado esos aspectos cuando sean necesarios.

Finalmente, escribe un párrafo por decisión importante: qué harás, por qué y con qué límites. Si puedes explicar esas relaciones, tu metodología comenzará a funcionar como un plan de investigación y no como una lista de términos.

Referencias

  1. Booth, W. C., Colomb, G. G., Williams, J. M., Bizup, J., & FitzGerald, W. T. (2016). The Craft of Research (4th ed.). University of Chicago Press.
  2. Courtis, C. (Ed.). (2006). Observar la ley: Ensayos sobre metodología de la investigación jurídica. Trotta.
  3. Hernández-Sampieri, R., & Mendoza Torres, C. P. (2018). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw-Hill Education.

Contenido educativo de Dora Casanova. Adapta estas orientaciones a tu disciplina y a los requisitos de tu institución.

Convierte la lectura en un siguiente paso.

Revisemos qué está bloqueando tu investigación y qué conviene corregir primero.

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